A destacar
- Si no puede prescindir de alfombras, aplique productos antiácaros en ellas.
- Si son de algodón (también las cortinas), podrá lavarlas fácilmente a alta temperatura.
- Diariamente se deben ventilar todas las estancias de la casa, especialmente los dormitorios. Abra puertas y ventanas para que entré la luz del sol, corra el aire y se renueve.
- También es muy importante reducir la humedad dentro de la casa, se recomienda mantenerla por debajo del 50%.
Las personas alérgicas al polvo deben vivir en casas extremadamente limpias para evitar la acumulación de ácaros, los seres microscópicos cuyos excrementos producen la alergia y empeoran otras dolencias que afectan las vías respiratorias, como el asma.
Aunque también hay personas alérgicas a otros “intrusos” como el pelo de los gatos o el polen, los ácaros son los que más molestias producen.
Los ácaros se encuentran donde haya polvo (un centímetro de polvo puede llegar a albergar hasta 500), pero también tienen sus lugares preferidos en los colchones y los sofás.
Les encantan las zonas húmedas y calurosas.
Los lugares en que más frecuentemente se acumula el polvo son alfombras, peluches, cortinas, sábanas, almohadas.
Pero, además, los ácaros se reproducen cada tres semanas. Es decir, que en cada hogar hay un “ejército” de ácaros dispuesto a alimentarse con la piel muerta que desprenden los humanos.
Por ello es importante que evite el uso de alfombras, sobre todo si no tiene los medios para garantizar su limpieza en forma frecuente.
La estancia más “peligrosa” es el dormitorio. Tras la limpieza, esta zona de la vivienda debe quedar sin una mota de polvo.
Debe aspirarse como mínimo una vez a la semana toda la casa. Como los ácaros acuden a la humedad, es muy importante airear o ventilar a diario la habitación. También se debe sacudir la sábana no solo para dejarla secar en caso de haber sudado, sino también para limpiarla de pieles muertas.
Para lograr un hogar limpio de ácaros, lave al menos una vez a la semana las sábanas a una temperatura y es mejor que esta ropa y las toallas se sequen al sol.
También funcionan bien las fundas para colchones y almohadas porque, al ponerlas, la persona alérgica no está en contacto directo con los ácaros.
Olvídese de los plumeros, que solo esparcen el polvo: limpie con trapos húmedos y el polvo se quedará pegado.