Las señales de alarma comenzaron a sonar hace unos meses en Estados Unidos. Cada vez más chicas jóvenes pasaban de largo por las estanterías de ropa interior sofisticada y sensual para centrarse en las que hasta no hace mucho eran calificadas como propias de abuelas. Y no precisamente para regalarlas, sino para usarlas ellas mismas. Así, poco a poco, los cajones se vaciaban de tantas e incomodos sujetadores con rellenos y aros para dar paso a braguitas de algodón y a sujetadores sencillos y confortables.
Es un hecho: hemos dejado de comprar tangas. Preferimos (por fin) las braguitas. Este fenómeno no se ha quedado al otro lado del Atlántico, sino que se ha extendido como la pólvora, y España no es una excepción. “Es una tendencia global. Sencillamente, el tanga ya no está de moda. La mujer española se preocupa más por la comodidad en su lencería diaria”, explica Fernando Maudo, director general de Vente-privee.com en España. Por su parte, en Women’secret también aprecian un cambio: “Hay más demanda de braguitas brasileñas y braguitas anchas brasileñas, sobre todo cuando se trata de modelos con valor añadido: con encajes especiales en la parte trasera, por ejemplo, que aportan un toque sexy pero que no se marcan en absoluto”, dicen desde la firma del Grupo Cortefiel.¿Por qué ya no se compran tangas?