A menos de tres horas en auto desde Madrid está Salamanca, lo que la hace accesible para visitas de día, pero para descubrir sus alrededores, es recomendable pasar allí por lo menos dos noches en la que fuera la sede de una de las primeras universidades europeas.
Un monumento en cada esquina
La mejor forma de comenzar a conocer Salamanca es arrancando por su Plaza Mayor. Y no solo porque en ella se encuentra la oficina de turismo de la ciudad que ofrece información y mapas gratis, además de visitas guiadas, sino que es uno de los mejores ejemplos del barroco ibérico y es el centro civil de la ciudad siempre repleta de lugareños y terrazas donde conocer, no solo la historia y monumentos de Castilla, sino la forma de vivir de los salmantinos.
Desde aquí, se puede llegar a través de la Rua Vieja hasta la plaza de las catedrales.
Salamanca pasa por ser una de las pocas ciudades de Europa que conserva dos catedrales ya que, en su momento, sus autoridades decidieron construir la “nueva” del siglo XVI, integrando la vieja en su interior.
La catedral nueva, de estilo gótico, es conocida entre otros motivos porque en su última renovación de 1992, y siguiendo la tradición de incluir algo nuevo en cada restauración que recibe, se incluyó en su Puerta de Ramos la figura de un astronauta.
Enclaves de encanto
Más allá de la Salamanca clásica, la ciudad alberga otros puntos de interés como lo es el Museo de Art Noveau, de principio del siglo XX y la Casa Museo de Unamuno que alberga una exposición permanente de la masonería y documentos recientes de la historia del lugar.