Todo cuanto se hace en Asia parece tener algún profundo significado o quizás forme parte de una tradición milenaria. Y es muy probable que así sea, al menos en la República de China (Taiwán).
Allí la llegada del verano es más que un evento estacional; es momento de entrar en contacto con las tradiciones y creencias populares; tal como lo comprobamos en una reciente visita a Taiwán, la cual ocupa hoy nuestras páginas centrales.
Cielos poblados de fuegos artificiales, faroles que se pierden en el mar y gente de todas las edades divirtiéndose con juegos tradicionales; así se celebra el verano en el norte de Taiwán, un lugar cuyo equilibrio entre lo tradicional y lo moderno deslumbra a los ojos occidentales.
El verano taiwanés coincide con los días cálidos en el Hemisferio Norte de América y más específicamente, con los Estados Unidos, que vive un verano histórico, con el décimo aniversario de los ataques del 11-S.
El Bajo Manhattan es el núcleo de la conmemoración y es, precisamente, uno de los lugares con mayor crecimiento turístico de Nueva York; gracias al inusitado interés por la Zona Cero, que lleva una década atrayendo a visitantes de todo el mundo.
La capacidad hotelera es mayor que nunca, las estadísticas revelan cifras récord y se espera que aumente durante este año, gracias a la campaña “Get More NYC: Lower Manhattan”, que no solo promueve visitas al Museo y Monumento conmemorativo, sino que invita a los visitantes a ir a explorar más allá en sus recorridos.
De ambos lados del Atlántico, los días de sol sirven de ocasión para revivir la historia. De ello dan cuenta nuestras páginas.