Claves
La influencia francesa hizo su impronta en España desde la llegada de los borbones a España, luego de la guerra de sucesión española al morir sin heredero Carlos II El Hechizado, último rey de la casa de Austria. Y de las calles estrechas y mal iluminadas, Madrid pasó a una ciudad con amplias avenidas, fuentes y jardines.
Pero ese fenómeno no solo se dio en la capital del reino, se extendió a las demás regiones y a la nobleza rural y su influencia sigue estando presente en el paisajismo y la arquitectura, especialmente en las empresas viticultoras que estructuran sus predios a semejanza de los châteaufranceses aprovechando su tradicional y mundialmente famosa industria vitivinícola.
Y Torremilanos es el perfecto ejemplo del aprovechamiento de esa belleza estética y funcional aplicada a la vitivinicultura.
Es muy fácil llegar a la Finca Torremilanos, basta salir de Madrid utilizando la autovía A1 que lleva a Burgos. Próximo a Aranda de Duero se divisa el châteauen la cima de una colina que domina el cruce de la A1 y la N-122 que atraviesa España desde Zamora a Zaragoza y que discurre paralela al río Duero que da nombre a esta región vinícola.
La familia Peñalba López ha elaborado vinos desde comienzos del siglo XX, pero Torremilanos se constituye en bodega en 1975, cuando Pablo Peñalba adquiere la finca donde se asienta actualmente y que abarca 200 hectáreas de viñedos.
El complejo hotelero, vitifactoría y tonelería se encuentran como antes les mencioné, en lo alto de una colina desde la que se puede apreciar la amplitud de la meseta castellana y rodeado de jardines y encinas que hacen de estas instalaciones un verdadero vergel y oasis de tranquilidad.
El hotel y restaurante abrió sus puertas al iniciar este milenio. Ofrece una decoración elegante y clásica en la que predominan los gobelinos y tapices, y cuenta con 30 habitaciones en las que disfrutará de todas las comodidades del mundo moderno en armónico equilibrio con el clasicismo de su arquitectura y decoración. Su cocina elabora platos tradicionales de la cocina castellana acompañados con vinos de sus bodegas.
La bodega se encuentra junto al hotel y es el sitio donde ocurre el milagro de conversión del mosto en vino. Las diferentes fases del proceso se realizan de forma fluida aprovechando el espacio desde la zona de recepción, despalillado, tinas de fermentación y las bodegas de barricas y botellas.
Finalmente, Torremilanos cuenta con su propia tonelería. Recibe madera de roble de Francia, Estados Unidos y Rumania y la utiliza para armar las barricas, cuyas duelas son tostadas y curvadas a la flama de una hoguera, según el tipo de vino que van a contener.
Torremilanos elabora una gama de vinos que se clasifican según la edad y variedad de las viñas y recientemente han incursionado con éxito en la elaboración de cavas, pero de eso hablaremos próximamente.