Costo
$300- estimado por habitación en el hotel Palais de Chine.
Tecnología, autopistas, edificios modernos y transporte de última generación son parte de las palabras que pueden describir a la isla de Taiwán.
Llegar a Taiwán desde Panamá requiere de un largo viaje y al menos 2 mil dólares solo en boletos aéreos, pero la inversión vale la pena. La ruta más corta es haciendo escala en la ciudad de Los Ángeles. En el pasado la línea aérea Eva Air operaba un vuelo directo entre ambos países. Hoy ya se levantan voces que piden reactivar este vuelo.

Taiwán vive un auge turístico impresionante. La mayor parte de sus visitantes llegan de China Continental atraídos por los museos y el modo de vida de los taiwaneses.
Ambas naciones, políticamente en conflicto, han superado esas diferencias tanto en el ámbito comercial como en el de relaciones entre personas.

La conexión ha tenido ventajas y desventajas para Taiwán, ya que la mayoría de su industria manufacturera se ha trasladado a China en busca de mejores costos. Pero a cambio Taiwán ha podido estabilizar su situación política y China ha levantado las amenazas de tomarse a la fuerza la isla en reclamo como su territorio.
Hoy día Taiwán y su población han sabido combinar la cultura oriental con la occidental, haciendo que un extranjero pueda acostumbrarse a la isla muy rápidamente.

Al llegar al aeropuerto internacional de Taiwán se le recomienda a los turistas hacer el cambio de moneda en la misma terminal.
Los precios de los productos electrónicos son muy similares a los de Panamá, sin embargo, existe mayor variedad de modelos y marcas que no llegan al mercado panameño.

La piratería casi es inexistente en Taiwán, aunque en los mercados nocturnos aún se puede encontrar con dificultad uno que otro producto imitación. En cuatro noches de recorrido solo encontramos una tienda de camisas Hugo Boss y un Samsung Note II imitaciones.
Pero es imperdonable visitar Taiwán y no conocer al menos uno de sus mercados nocturnos. Comidas típicas, ropa, artesanía de todo tipo se pueden encontrar pero con marcas propias.

Otro punto que no se puede dejar de visitar en Taiwán es el Taipei 101, en 2004 el edificio más alto del mundo con 509.2 metros de altura.
Hoy día se coloca en la cuarta posición de altura, superado por el Burj Dubai, One World Trade Center en Nueva York, y el Pentominium, también en Dubái.
A pesar de ello, el Taipei 101 no pierde su encanto, siendo el edificio que reina en toda esta moderna ciudad. En sus primeros pisos el edificio aloja un centro comercial con las principales tiendas de lujo del mundo: Cartier, Louis Vuitton, Salvatore Ferragamo, entre otros.
El rascacielos tiene la forma de un árbol gigante que representa la importancia de la protección medioambiental. En uno de sus últimos pisos contiene un amortiguador de masa formado por una esfera de 5.5 metros de diámetro y de 660 toneladas métricas. La función de esta estructura es estabilizar el edificio y le permite minimizar las vibraciones causadas por el viento.
A la plataforma de observación los turistas suben en un elevador de alta velocidad que les permite llegar casi al último piso en casi 10 segundos. Desde allí se puede divisar el centro de comercio de Taipéi y otros edificios hacia el oeste de la ciudad.
Otro sitio turístico dentro de la ciudad de Taipéi es el monumento nacional al padre de la patria, Sun Yat-sen.
El monumento conmemora las gestas revolucionarias del Dr. Sun Zhong Shan y busca propagar sus pensamientos e ideales. El edificio adopta la forma de los palacios de la dinastía Tang.
Dentro del edificio se encuentra una estatua de Sun Zhong Shan que mide 5.8 metros de altura, y debajo tiene la inscripción "Li Yun Da Tong" (los conceptos confucianos de "La evolución de los ritos" y de la "Gran Unidad").
También se encuentran las salas de exposiciones históricas de Sun Yat-sen, entre otras exposiciones.
El transporte es otro de los atractivos que se lucen en Taiwán. Metro, tren, tren bala, es decir, la ciudad cuenta con todas las opciones existentes para transportar personas.
Esta última opción, el tren bala, cubre una distancia de 345 kilómetros en 90 minutos, distancia que en un bus tiene una duración de 4 horas y media. Su recorrido une la región norte con la del sur de la isla asiática. Fue fabricado por la empresa Kawasaki, de Japón, en 1997 y tuvo un costo de 10 mil millones de dólares.