Un toque de lujo magistral

La esbelta torre de apartamentos, con 96 pisos, será el edificio más alto del continente.

Nueva York (EFE) / -

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  • Según el arquitecto, los rascacielos seguirán siendo los protagonistas de las ciudades de los próximos años, ya que la densidad de las ciudades crea unas condiciones económicas que exigen maximizar el uso del suelo.
  • “Con una tecnología cada vez más avanzada, la arquitectura será cada vez más eficiente”, dijo, y gracias a ello “los edificios tendrán una mayor capacidad de respuesta”.
  • Los precios de los apartamentos oscilan desde los 7 millones de dólares hasta los 95 millones en los grandes áticos. Desde que en marzo se lanzó oficialmente el proyecto, ya se han recaudado cerca de 1,000 millones de dólares en ventas.

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  • El arquitecto ha conseguido situarse entre los más prestigiosos del mundo, por proyectos como el aeropuerto de Carrasco, en Montevideo, la sede del Congreso, el Foro Internacional de Tokio o edificios de universidades como las de Chicago, Pennsylvania o San Antonio (Texas). Ahora está inmerso en nuevos proyectos, como el de una casa en Malibú, un edificio de oficinas en Shanghái y un aeropuerto en Arabia Saudí.

E l gran lujo residencial tocará el cielo de Manhattan bajo la firma del arquitecto uruguayo Rafael Viñoly, quien ha diseñado una esbelta torre de 425 metros de altura en pleno corazón de la isla que se convertirá en el edificio de apartamentos más alto del continente americano.

Ubicado en la esquina de Park Avenue con la calle 57, este edificio cambiará por completo el “skyline” de Nueva York en 2015, cuando sus 96 pisos estén completamente acabados y repletos de inquilinos privilegiados que disfrutarán de unas espectaculares vistas que abarcan la ciudad entera.

“El hecho de que sea alto no es particularmente importante. Uno de los aspectos más importantes de nuestro éxito es sentir la sensación de que hemos conseguido un logro en cada proyecto”, afirmó el arquitecto Rafael Viñoly, nacido en Montevideo en 1944.

Según explicó, el proceso de diseño no se basó en la creación de un edificio “su-peralto”, sino que fue el resultado de intentar crear una construcción “lo más eficiente posible”.

Estar tumbado en el sofá disfrutando de unas privilegiadas vistas al río Hudson o a Central Park, o tomar un baño contemplando desde lo más alto la ciudad de los rascacielos son algunas de las “exclusividades”, dice Viñoly.

Entre estos compradores de lujo predominan los estadounidenses, aunque también figuran clientes de América Latina, Oriente Medio, Reino Unido, China y Rusia.

La torre “432 Park Avenue”, destaca por ser cuadrada y delgada, algo que no es habitual en la mayoría de los rascacielos de Nueva York.


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