Orientación estratégica. Una casa correctamente orientada se calienta gratuitamente en invierno gracias al sol, o se mantiene fresca en verano con menos demanda de aire acondicionado. Cada zona geográfica tiene su clima y las casas deben adecuarse a este desde el inicio de su proyecto, tanto si trata de nueva construcción como si se va a rehabilitar una existente.
Ventilación controlada. Una casa que ahorra tiene un ambiente saludable y sano y para ello necesita una correcta renovación de aire, controlada y suficiente. El fallo más habitual son las fugas de aire incontroladas, normalmente en los puntos de ensamblaje entre ventanas, fachadas, estructuras y otros elementos constructivos.
Construida con materiales sostenibles. De nada sirve que la casa ahorre energía si los materiales que la forman son insostenibles. La casa que ahorra ha de tener una "huella ecológica" conocida y reducida. Para ello debe ser construida con materiales respetuosos con el medioambiente a lo largo de toda su vida útil.
U na casa inteligente para mantener la temperatura a veinte grados sin necesidad de enchufar un aparato de aire acondicionado o la calefacción es el invento que Feliciano García, ingeniero granadino, ha desarrollado durante décadas en su lucha por la sostenibilidad y la eficiencia energética.
¿Dónde están los equipos de climatización?, le preguntaron a García, inventor de la tecnología sostenible Getech, los arquitectos que entraron a su casa para comprobar cómo funcionaba su sistema.

En 1984 construyó su casa de Alfacar (Granada) con materiales con alta conductividad de energía y un sistema de reciclado de aire que "consigue mantener mi hogar a 20 grados, a pesar de las temperaturas superiores a cuarenta en el exterior", afirmó Feliciano García a EFEverde, mientras muestra orgulloso la patente concedida por Estados Unidos.
"Mi invento, afirma, consiste en dotar a los edificios de materiales que cobran vida gracias a las leyes de la física como captación de energía y almacenamiento", explica mientras muestra una maqueta en forma de mosaico con hendiduras a la que define como "la piel de la vivienda".
Feliciano recuerda como una lectura sobre termodinámica le brindó un sorprendente camino que decía que "los seres vivos son aquellos que intercambian energía y materia con el medio" y decidió que su vivienda interactuara con el medio.
Para ello equipó su casa con una mezcla de cemento, tierra y otros aditivos para dar conductividad y conseguir que la energía pudiera moverse con facilidad dentro de los cuerpos.
Posteriormente a la construcción de su casa en Alfacar para climas cálidos, experimentó sus investigaciones en climas fríos en Sierra Nevada, donde "la casa se mantiene a 18 grados a 2,250 metros de altitud y una temperatura exterior que roza en invierno los veinte bajo cero".
La hazaña
La hazaña ha sido convertir cada edificio en un gran almacén energético donde las paredes, suelos y techos formen parte de la piel interna de cada almacén, y que "a través de flujos electromagnéticos se climatice con la energía almacenada".
Una cualidad de eficiencia energética que sorprendió a la Oficina de Patentes fue la "sobrepresión y reciclado del propio aire atmosférico", destaca, mientras explica como "un tubo concéntrico encargado de llevar aire a la calle transmite al otro que lo introduce la energía con turbulencias provocadas por las aletas incorporadas en el mismo tubo".
Feliciano García se lamenta de no ser el apropiado para impulsar esta innovadora tecnología, porque "yo no soy ningún premio Nobel y es necesario que los grandes grupos y ecologistas se interesen porque estamos tirando a la atmósfera seis billones de metros cúbicos diarios de aire cargado de energía sin consumir". Subraya que nuestra sociedad ha tolerado, hasta ahora, "viviendas y otros edificios que potencian el despilfarro energético y acelera el cambio climático".
Hace recuento de lo que podría ahorrarse en la factura de la luz y lo sitúa en un "80% en edificios nuevos y un 50% en los rehabilitados porque prefiero ser prudente", aunque recuerda cómo los arquitectos que visitaron sus viviendas en busca de equipos de climatización "se aventuraron a decir que nada de 80%, que esto suponía el 100% de eficiencia energética".