Una clave para buen empleo y buen sueldo

 

Los Gobiernos de América Latina invierten en educación porcentajes similares a países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). Sin embargo, la región está en la cola en los resultados académicos, según las pruebas PISA.

 

 
El 48% de los estudiantes de la región que acceden al mercado laboral tiene dificultad para comprender un texto básico y el 62% no puede realizar cálculos numéricos básicos. Los sistemas de formación para el trabajo no subsanan las debilidades del sistema educativo.

 

Por eso se debe invertir más en formación para el trabajo, para complementar lo aprendido en la escuela con lo que requieren las empresas.

 
 

Para mejorar la empleabilidad de los trabajadores de América Latina y el Caribe se necesitan nuevos sistemas de formación para el trabajo, adecuados a las necesidades del sector productivo. 

 

 
Para conseguirlo es imprescindible una implicación activa del sector privado: de las empresas, sindicatos y organizaciones de profesionales, que deben trabajar conjuntamente con las instituciones públicas. 

 

Para ser competitivos en una nueva economía, los modelos tradicionales de formación, con planes de estudio rígidos y uniformes, deben sustituirse con mecanismos de retroalimentación continua entre empleadores y sector formativo, por ejemplo con programas que combinan la instrucción en el aula con prácticas en empresas, o haciendo directamente capacitación en planta. Una formación para el trabajo de calidad está relacionada con mejores currículos educativos, profesores mejor preparados y arreglos institucionales adecuados. Además, se necesita una  constante revisión, monitoreo y evaluación de resultados para incorporar nuevas mejoras y contar con evidencia sobre las experiencias que funcionan.

 
 

Diversos estudios confirman que las habilidades, y no la cantidad de años pasados en las aulas, explican entre el 50% y el 65% de las diferencias en los ingresos laborales.

 

La calidad y la pertinencia de la formación para el trabajo son claves. Por eso, los países con sistemas educativos mejor ligados al mundo laboral obtienen mejores resultados en empleo juvenil. 

 

Sin duda, la educación técnica es más efectiva cuanto más se enfoca en las habilidades demandadas por el mercado, cuando se actualizan continuamente los currículos, y cuando se priorizan las ocupaciones o sectores en crecimiento.

 

Este artículo se encuentra en el suplemento de Panamá América, Tu Empleo, HOY. Busque su copia para entender mejor al entorno laboral y conseguir más éxito en su empresa.


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Tu Empleo?/Lunes 28 abril
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