La práctica del senderismo en la laguna de Iguaque, requiere como casi todas las disciplinas de este tipo, ciertas técnicas de conocimientos, habilidades y de muchas agallas.
Si decides lanzarte a esta interesante aventura situada en la Cordillera Oriental del departamento de Boyacá en Colombia, a 230 kilómetros de Bogotá, debes tener en cuenta, que además de biodiversidad, de la flora y fauna del lugar, encontrarás un sitio misterioso donde las leyendas son parte fundamental de este recorrido.

De hecho, una de ellas y quizás la más importante, es la de los Muiscas, indígenas de la región. Uno de los mitos más importante es el de la creación de los hombres a través de Bachué, madre del género humano.
Las narración mitológica indica que de lo que se conoce hoy como las aguas de la Laguna de Iguaque, emergió Bachué, llena de una luz que hizo resplandecer la tierra por completo.

Desde este punto inicia el ascenso místico por el sendero de interpretación de unos 500 metros, el cual se encuentra señalizado con 11 letreros que describen los recursos naturales de la zona .
Es importante salir temprano, ya que los cambios de clima son frecuentes y la temperatura puede bajar, creando el riesgo de hipotermia.
Unos 500 metros más arriba, este sendero da lugar a un camino que conduce a la Laguna de Iguaque, luego de dos o tres horas de caminata.
La misma -de origen glacial- está custodiada por centenares de frailejones (plantas comunes en esta región) que desde la distancia y entre la niebla verdaderamente se asemejan a los frailes que, de lejos, creyeron ver los primeros conquistadores, de ahí su nombre.
Estando en este punto, no descartes visitar durante tu visita otros sectores como Mamá Ramos una zona arqueológica con pinturas rupestres (todo dibujo o boceto prehistórico existente en algunas rocas y cavernas), los Robledales, con sus bosques de roble y las ocho lagunas entre las que se destacan Monte Empedrada, Colorada, Carrizal, Cazadero y Ojo de Agua.
Las zonas aledañas también ofrecen una oferta turística para todos los gustos: en Villa de Leyva, se puede disfrutar de buena comida y de una copa de vino directamente en el viñedo de la región, comprar artesanías, cabalgar, visitar el museo de fósiles prehistóricos, entre otras actividades que forman parte de esta ruta del ecoturismo.