Venezuela: un país al que la naturaleza no le negó nada

Siendo uno de los países a los que la naturaleza no le negó nada, ir a Venezuela representa la posibilidad de en pocos días conocer la nieve, las playas cristalinas, el desierto y el campo, con un presupuesto que favorece a quienes viajan en dólares, como los panameños.

Con un cambio de moneda en el mercado entre personas (conocido como mercado negro) de 1 dólar por 270 bolívares, quienes viajan en dólares, al llegar a venezuela multiplican 200 veces su capital, por lo que es bastante económico viajar a este país desde Panamá.

 

Sin embargo, la compra de los pasajes no es tan económica, ya que no son muchas las aerolíneas que viajan a este destino desde la capital panameña. Actualmente, los boletos aéreos pueden rondar los 400 dólares, ida y vuelta.

En el caso del alojamiento, lo primero que hay que decidir es por dónde se va a empezar el recorrido; usualmente la respuesta a esta pregunta es Caracas, la capital venezolana que, encerrada en montañas, ofrece el reconocido paseo a la montaña Parque Nacional El Ávila, donde por 0.85 centavos (220 bolívares) puede subir al teleférico.

Una vez arriba, podrás observar la inmensidad de la capital desde Ávila Mágica, un parque que alberga restaurantes y una pista de patinaje sobre hielo.

 

El costo del hotel en Caracas puede variar a partir de los 41 dólares, si se paga en dólares desde Panamá; sin embargo, si se paga en bolívares el costo puede disminuir, pero entonces se debe cancelar en el lugar.

Luego de disfrutar de la capital, empieza el recorrido por el interior del país, donde se alberga la mayoría de las bondades naturales.

Mérida es una parada obligada para aquellos que desean conocer la nieve, que a diferencia de los países fríos, en Venezuela esta no cae a consecuencia de bajas temperaturas, sino de altura.

 

El pico Bolívar tiene una altitud de 5,000 metros sobre el nivel del mar y aunque se ve muy cerca, para subirlo completo e ir a jugar con la nieve en la cima se necesita de pasar por seis estaciones del teleférico más alto del mundo que tienen un costo de aproximadamente 2 dólares (420 bolívares).

En Mérida también se puede asistir a los parques temáticos con atracciones que reflejan el folclor del país como La Venezuela de Antier, El Mundo de los Sueños y Los Aleros.

Luego de Mérida, a solo cuatro horas se encuentra Maracaibo, la zona petrolera de Venezuela y la más caliente, de allí el dicho “un sol de Maracaibo”.

 

Pasar por el puente sobre el lago y disfrutar de los bonitos restaurantes a la orilla del lago es uno de los atractivos de este lugar, además de poder observar las imponentes refinerías que llevan petróleo a gran parte del mundo.

Pero si lo que se desea es sentir el sol caribeño, más abajo en el mapa y pegado a la costa viajando unas 6 horas desde Maracaibo, se pueden encontrar las cristalinas playas de Morrocoy.

El pueblo de Morrocoy no está tan desarrollado en temas de turismo, pero sí en el sector comercio, hay diversos restaurantes y pequeñas posadas para pasar la noche que no pasan de 837 bolívares la noche, lo que parece increíble, pero para quienes viajan en dólares puede estar pagando solo 4 dólares la noche.

Muy cerca de Morrocoy se encuentra también Coro, una ciudad con desierto que alberga dunas de arena donde pueden deslizarte y pasear, pero cuidado, la brisa mueve la arena cambiando la posición de las montañas y podrías quedar perdido.

Otra opción para ir de playa es tomar el ferry desde Puerto La Cruz (cerca de Caracas) hasta Margarita, Isla Coche o un avión hasta Los Roques. En estos tres lugares encontrarán aguas que permiten observarte los dedos de los pies como si nada se interpusiera.

Si seguimos en el carro a unas cuatro horas más de Morrocoy, se encuentra el Estado de Yaracuy con infinitas planicies utilizadas para la producción agrícola, avícola y ganadera donde se puede disfrutar de las fincas agroturísticas.

 


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974760
autor
Andrea Gimenez/@DreaStef
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