Visitando Euskadi o País Vasco

Claves

Aprovechando que debía cumplir compromisos profesionales en la Universidad del País Vasco, viajé a España la semana pasada.

Y aunque llegué cuando se anunciaba la primavera, la realidad del clima reinante me recordó que los frentes fríos, las tormentas y las nevadas se siguen presentando hasta bien entrado mayo.

Pero ni los compromisos formales ni el inclemente clima reinante me impidieron apreciar la belleza del país vasco.

Sus montes cantábricos, ríos y cascadas, su verdor, sus playas y su río son estampas inolvidables.

 

Y son mejor apreciadas cuando se cuenta con un entrañable amigo, el Dr. Alfonso Herruzo, que dejando pendiente sus compromisos, dedica lo mejor de su tiempo para enseñarnos a apreciar detalles que de otra forma hubieran pasado desapercibidos.

Solo un evento doloroso empañó estos gratos momentos, y fue la desaparición de un compañero de estudios en Salamanca, el Dr. Iñaki Azkuna, alcalde de Bilbao, quien falleció el día de mi llegada y del que no pude despedirme en vida.

El País Vasco está formado por tres provincias: Álava, Guipúzcoa y Vizcaya, que suman 7,234 km² y una población de 2,155,546 habitantes. Más de la mitad de sus habitantes viven en Bilbao, capital de la provincia de Vizcaya.

Al final de cada jornada de trabajo, Alfonso se dedicaba a llevarnos a conocer las transformaciones que ocurrieron en Bilbao, que de ciudad industrial donde los altos hornos y las calderas de carbón la habían convertido en una urbe siderometalúrgica, llena de polvo de hollín, monocroma y poco agradable a la vista, ahora la moderna Bilbao apuesta más por la industria del servicio y ofrece a propios y extraños una cara remozada de la ciudad con amplias y limpias avenidas, nuevas edificaciones vanguardistas que en nada riñen con las mansiones de los antiguos potentados del acero, que fueron levantadas frente al río de Bilbao y que hoy son lugar obligado de visita, al igual que el museo Guggenheim, de arte moderno.

Pero no todo fue paseos, gracias a tan buen anfitrión pude disfrutar de la buena comida vasca; siendo una región donde confluyen la costa y la montaña, nos regala con una variedad de productos que en experimentadas y creativas manos se convierten en verdaderas joyas de la gastronomía.

Ahora hablemos del vino del país vasco, razón de ser de esta columna. Los vinos vascos podemos diferenciarlos en dos grandes grupos, los vinos de la costa y los vinos de la Rioja Alavesa. En esta ocasión vamos a conocer los vinos de la costa.

El chacolí o txakolí es el vino más frecuentemente servido en la costa vasca. Se elabora con la variedad hondarribi en sus versiones blanca hondarribi zuri y tinta hondarribi beltza. Además, hay una denominación de origen en cada una de las provincias vascas: el chacolí de Vizcaya o bizkaiko txakolina, que se elabora en la provincia de Vizcaya, el chacolí de Getaria o getariako txakolina, que se elabora en la provincia de Guipúzcoa, fronteriza con Francia, y el chacolí de Álava o arabako txakolina, que se elabora en la provincia de Álava, aunque esta provincia es más conocida por sus vinos tintos, de los que hablaremos en el futuro.

El chacolí blanco es un vino color amarillo pálido con toques ligeramente verdosos. Es un vino con discreto grado de espuma que lo hace pertenecer a los vinos de aguja. Por ello, presenta las características propias de este tipo de vino: frescura, acidez y agradable aroma a frutas maduras (melón) y cítricas (limón, piña). Es un vino agradable que invita peligrosamente a repetir.

A diferencia de otras regiones, este vino se sirve como la sidra, en vasos anchos y bajos en vez de la copa tradicional, y se suele escanciar desde lo alto y consumirlo mientras está presente la espuma que se produce.

Para una comida ligera o un paseo a playa o montaña, piense en un chacolí blanco y será recompensado.


Categoría
fecha edicion
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921819
autor
Aníbal Villa-Real
Fecha y hora de publicación