Para nadie es un secreto que la obesidad es una epidemia global, porque afecta a casi la mitad de la población (43%) en el mundo, con tasas que casi se han triplicado desde 1975.
Por esta razón, especialistas concientizan sobre los efectos de una dieta alta en grasas y azúcares.
Por esta razón, esta coyuntura es un llamado a la acción para revertir sus consecuencias al ajustar nuestra alimentación, empezando con acortar, sustituir o eliminar el azúcar.
El sobrepeso y la obesidad son consecuencia de distintos factores. Dentro de la alimentación, el consumo excesivo de azúcar refinada puede contribuir de forma importante al aumento de peso corporal. Esta no solo se añade a los alimentos y bebidas, sino que también está presente en cientos de productos industrializados.
Para disminuir la ingesta de azúcar se recomienda: Revisar etiquetas y evitar productos con azúcares añadidos; priorizar alimentos naturales como las frutas y las verduras; limita las bebidas azucaradas, mejor opta por agua de sabor sin azúcar; cocinar en casa para controlar los ingredientes; elegir snacks saludables como frutos secos o yogur sin azúcar; y de poco en poco, educar el paladar a vivir sin azúcar.