El cáncer pancreático es notablemente letal. El fallecimiento del cofundador de Apple Steve Jobs y del ganador del Premio Nobel Ralph Steinman en una semana atrae una atención inusual a este tipo de cáncer poco conocido, el cual ha disminuido a pesar de que no hay grandes avances en el tratamiento o en su detección.
Una disminución en el tabaquismo, uno de los principales factores de riesgo de la enfermedad, podría estar detrás de la caída en la cifra de casos.
Jobs vivió más de siete años después de ser diagnosticado con tumor neuroendocrino, un tipo de cáncer pancreático menos común, de lento crecimiento y más tratable que mató a Steinman hace una semana y al actor Patrick Swayze hace dos años.
El jefe de Apple mantuvo lejos del conocimiento público los detalles de su enfermedad y declaró que estaba curado después de una cirugía realizada en el 2004. Cinco años después, tras haber perdido mucho peso, Jobs tuvo un trasplante de hígado. Expertos dijeron que ello se debía a que su cáncer había regresado o se había extendido.
Parte de lo que hace que el cáncer pancreático sea tan letal es que el páncreas fabrica enzimas digestivas e insulina y otras hormonas que permiten al cuerpo transformar la comida en energía.