Disposición, voluntad y actitud son necesarias para lograr las metas. Para trascender. Pero, hay algo más, que a juicio de Julio Beovione es una especie de llave para la autorrealización personal, donde lo espiritual es 'Sine qua non'. Se trata de la conexión del individuo consigo mismo.
El afamado motivador inspiracional de millones de personas, con sus libros y conferencias, enfatiza: "Cuando te conectas todo se reordena. Te desconectas de lo que no eres".

Explica: "No te das cuenta quién eres hasta que no vives lo que no eres".
Él considera que para este autodescubrimiento es menester "hacer el camino de la no verdad o de esas pequeñas verdades".

Recuerda que desde los 5 años solía estar cuestionándolo todo. "Era una especie de rebeldía", dice.
Sobre la marcha, en el caminar por la vida, se ha convencido de que su razón de ser es "para servir a través de mis dones y hacer más claro eso que la filosofía, la religión y las ciencias han complicado o lo muestran de una manera más compleja".
En Argentina tiene a sus padres y hermanos. Pero, en un momento, hace 25 años, sintió que su país le quedaba lejos del mundo.
Empezó su faceta como motivador. Analizó y decidió que lo más cercano al mundo estaba pasando en y por Estados Unidos, donde se radicó y empezó la conquista de sus sueños.
Bevione se lo pasa viajando y motivando. Once meses al año. "Los últimos 10 años esto ha sido el tema de mi vida". El miércoles estará en Miami y el sábado en Bogotá.
Siente que la mayoría de sus metas las logró a los 40 años (hace un lustro). Por ende, "no tengo metas como tales. Uno se va marcando nortes, pero, no me ato a ellos".
Se describe como "un buscador inquieto y muy curioso" que quiere seguir siendo fiel a lo que hace y ahora se está moviendo hacia lo digital. "Los jóvenes quieren ver algo diferente, más que leer un libro o escuchar una conferencia."
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Panamá siento que está floreciendo, pero que es una flor que todavía no puede verse a sí misma. Es como acompañar una niña en su adolescencia, para que se dé todo lo que tiene por delante. Con la migración Panamá tiene muchas bondades que los panameños no pueden ver. Hay una gran inocencia en el panameño, sin él saberlo. La esconde en su personalidad.
