El verano está a la vuelta de la esquina, y esa no es una buena noticia para nuestros labios.
Las temperaturas del verano, junto al viento, no son nada beneficiosos para nuestra piel y mucho menos para la de los labios.

Por eso es muy importante hidratarlos y protegerlos de las inclemencias del clima, ya sea desde afuera con productos adecuados, como desde adentro cuidando nuestra salud.
Cuidar los labios es algo que debemos tener presente todo el año, pero en verano la piel merece un cuidado especial para evitar los efectos de la climatología adversa. Y no solo basta con hidratarlos de vez en cuando, hay que procurar también exfoliarlos y protegerlos de la radiación.

La saliva los reseca más.
El primer paso para tener unos labios cuidados es simple, pero constituye un error común en el que caemos continuamente: pasar la lengua por su superficie. La respuesta automática cuando los notamos secos es humedecerlos con saliva, pero eso solo consigue resecarlos más.
En ese momento es cuando hay que aplicar un bálsamo de labios que los hidrate y proteja del sol y el viento.

Además, es importante que el producto contenga factor de protección solar para evitar además los efectos dañinos de la radiación.
Es adecuado dejar el bálsamo en un lugar accesible para poder recurrir a él cada vez que lo necesitemos, y aplicárnoslo antes de dormir para no despertarnos con los labios agrietados.
Nada de mordisquear .
Pero cuando el mal ya está hecho y tenemos la piel levantada, debemos evitar mordisquear las pieles y, en su lugar, exfoliar su superficie con un cepillo de dientes suave, que no lo empeore.