Dolly invita a mostrarle la mejor cara a la vida y a disfrutarla

Sabe lo que quiere y diseña una estrategia para alcanzarlo.

No hay piedra en el camino que le impida avanzar hasta verlo a sus pies.

La suya con él fue una batalla de personalidades fuertes. Ninguno daba el brazo a torcer fácilmente.

Eso fue lo que alimentó su interés por él. Después de todo, a las mujeres, lo crean o no ellos, tampoco le gustan los hombres fáciles.

Lo que mantuvo en sus puestos a la concurrencia, en el Teatro en Círculo, la noche del estreno del musical que en Broadway conquistó diez Premios Tony fue la magistral actuación del elenco, el precioso y vistoso vestuario, las coreografías, los bailes, las ocurrencias y picardía de Dolly, su buen humor, su enfoque optimista de la vida, la forma en que, sin que él se percatara, se le fue metiendo por los ojos , en la mente y corazón, al adinerado Horace Vandergelder, quien, había solicitado los servicios de la bella y experta casamentera sin imaginarse que a final de cuentas, con todo y que cuando se conocieron parecía que eran como agua y aceite, él terminaría pidiéndole de rodillas que aceptara ser su compañera de por vida, lo que de mil amores aceptó él, quien gracias a ella había sufrido una metamorfosis, para bien y estaba lejos de ser el que partió con ella hacia Yorker, con otros planes.

Vivir un día a la vez, no complicarse ni complicar a los demás, dejar que el amor se enseñoree, ver un arcoiris de oportunidades en cada amanecer, es parte de lo que, con su toque personal, enseña Dolly a quienes la acompañan en esta divertida aventura.


Categoría
fecha edicion
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751530
autor
Rosalina Orocú Mojica (rosalina.orocu@epasa.com)
Fecha y hora de publicación