El príncipe Alberto de Mónaco desafió el frío. El heredero al trono se bañó el pasado domingo junto a todos sus súbditos en la tradicional carrera navideña que cada año organiza el principado, y que este año se desarrolló con una temperatura exterior de nada más y nada menos que 5° grados.
Alberto, quien se encontraba ataviado con un colorido bañador de flores, disfrutó de la prueba de natación junto a los numerosos residentes, algunos vestidos con el traje del personaje navideño Santa Claus o con otros motivos de estas fiestas.
En esta prueba la gran ausente fue su esposa, la bella princesa Charlene. La exnadadora sudafricana estaba desde el pasado viernes en la localidad de Berlín, en donde presidió una elegante gala benéfica.
En esta ocasión, el objetivo de la carrera navideña era recaudar fondos para una asociación tailandesa.
La pareja real se mostró muy feliz hace unos días mientras daban la bienvenida a la Navidad colmando de regalos a un nutrido grupo de niños del principado de Mónaco.