Él también tiene su corazoncito Grinch busca llamar la atención

Aceptación es una necesidad “Sine quanon” de todo ser humano. Tomar nota de esto es importante, porque, de lo contrario, este vacío va siendo llenado con resentimiento, inseguridad, amargura, celos... puros sentimientos negativos, que carcomen el alma.

Hay que ponerse en el lugar de quienes padecen este infortunio. Es que no debe ser para nada fácil sentirse relegado, rechazado, menospreciado, objeto de burla. Estas actitudes estigmatizan y marcan, para siempre a las personas..

Teniendo en cuenta lo anterior es fácil entender que haya quienes parecieran estar de pelea con la vida y con sus semejantes. Tal es el caso del sujeto objeto de atención en este artículo.

El llamado Grinch, de Whoville, de la obra infantil de teatro “El Grinch que se robó la Navidad” (¡vaya ocurrencia!), que está en cartelera en el Teatro ABA es el típico “individuo” que no encaja en el grupo y esa inadecuación le cuesta caro a él y a los demás, al útero social que le cierra las puertas.

Seres como Grinch le hacen una permanente guerra a la vida y a todo el que se cruza en su camino. Son de los si llueve está mal, si hace sol, también. Envidian que los demás estén bien, que sean felices. Todo lo convierten en un problema, cuando el problema son ellos.

Coincide con lo planteado Abdiel Tapia, quien dirige el montaje y al cual le preguntamos ¿Cree usted que en el mundo hay (muchos, pocos, ninguno) Grinch? ¿A qué atribuye ese tipo de actitud?

“En el mundo hay muchos Grinch. Muchísimos. Lamentablemente es así. Personas que confunden las cosas y se llenan de odio, de malos sentimientos, de resentimiento y todo eso lo vuelcan en sus acciones y en el resto de la humanidad. Pero no podemos juzgarlos. Tal vez haya poderosos motivos que los han llevado a ser así. En la historia de EL GRINCH, él es amargado y odioso porque fue víctima de la burla y desprecio de los demás lo que le provocó un gran trauma. Así pasa con las personas. A veces nos burlamos de otro y no medimos las consecuencias de nuestras acciones y sus repercusiones en el corazón de esa persona de quien nos burlamos. Llamamos gordo, feo, tonto, bruto a una persona, y con eso podemos estar marcándola para siempre. Sí hay muchos Grinch en el mundo, pero esperemos que como en esta historia, en un momento de la vida, pueda darse una redención en ellas y se llenen de amor como se llena el corazón de EL GRINCH”.


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764526
autor
Rosalina Orocú Mojica (rosalina.orocu@epasa.com)
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