Líneas, trazos y bocetos que sobresalen o se mimetizan en medio de una preparación previa de colores sobre el lienzo, revelan la facilidad de la pintora Celsa Burgueño para plasmar la figura de los caballos.
Burgueño fue invitada a exponer recientemente en la Casa de la Municipalidad en San Felipe, por parte de la Embajada de Uruguay en Panamá.

En sus obras se puede percibir la estrecha relación de la artista con estos animales, puesto que se ha criado en el campo y ha tenido mucha interacción con ellos, conoce de cerca la crianza de estas especies y, aunado a ello, ha aplicado sus estudios en artes visuales y anatomía, para trabajar la estructura corpórea, osamenta y musculatura de estos cuadrúpedos.
Todo artista pictórico que expone consecutivamente debe tener en mente mostrar una serie de sus bocetos en lápiz, carbón o pintura sanguínea, los cuales fungen como “previos” de sus obras.

Estos bocetos dan a conocer “la mano suelta” o la habilidad del protagonista para captar rápidamente la figura y el movimiento del objeto de su atención.
En ese aspecto, Burgueño comentó que una ocasión un crítico de arte señaló que sus cuadros tenían “un poco de la fuerza equina, a pesar de que algunas estaban muy apacibles”, lo cual relaja la vista por su feminidad en las líneas.

Según la pintora esta critica tuvo un sentido machista. Pero reconoce que maneja una línea dócil y etérea al esbozar la anatomía de esta bestias , y que al elegir el caballo, también se nota el “elemento romántico”, puntualizó.