Es uno de los directores más famosos del mundo. Su figura es ampliamente reconocida y su apellido ya es un estilo en sí mismo, así como existe el término "felinesco", también hace muchas décadas aparece lo "almodovariano" como sentido de lo dramático, biográfico y con ribetes de suspenso.
Es, de esta manera, que el director manchego llega con su nuevo filme "Madres Paralelas" con varias características especiales. Ante todo, es su filme posterior a su aclamado y autobiográfico "Dolor y Gloria", donde un director –interpretado magistralmente por Antonio Banderas como alter-ego de Almodóvar– debe lidiar con sus vaivenes emocionales y artísticos. Un filme fascinante de 2019.
También es su primera asociación con Netflix. En algunos países, donde Almodóvar tiene muchos seguidores, ha logrado incluso que se estrene en salas comerciales. La gran "N" roja se centra en sus estrenos por streaming y sólo concede una llegada parcial a las salas tan solo unas semanas antes, cuando supone que la película puede ser tenida en cuenta para premios importantes (que exigen justamente su estreno en cines) como los Goya –donde hace pocos días perdió en las ocho categorías– o las nominaciones a los premios Óscars que se entregarán recién a fin de marzo.
Sumada a que su nueva historia es una incursión en el cine más político –aunque en mucha de su obra haya volcado sus pareceres y retratos de España–, aquí parece ha dado el mal paso queriendo dramatizar heridas no cicatrizadas de su país relacionadas con la guerra civil, que sucedió entre 1936 y 1939, pero que se extendió de alguna manera hasta el fallecimiento del General Francisco Franco en 1975 y aún perduran en la actualidad ibérica.
"Madres Paralelas" se centra en el drama de Janis –una luminosa Penélope Cruz-, una mujer que, por la memoria de su madre y abuela, y por la de su pueblo y región quiere lograr que el cadáver de su abuelo y otros compañeros sean desenterrados y reconocidos. Paralelamente, su propio drama de vida, ser madre soltera, la ausencia de su padre y muchas cuestiones más, que no se develarán en estas líneas, conspirarán para unir estas historias.
Este intento de Almodóvar, pasa por varios momentos en sus largos 123 minutos de trama: en muchos logra lo mejor de su cine, el drama más puro y duro, tan característicos de su arte, y que sus legiones de fanáticos sabrán apreciar. Sin embargo, en otros, la historia se vuelve repetitiva, y la cohesión del drama propio con el político no termina de amalgamar. Sobre todo en los últimos 20 minutos cuando el filme se parece más a un documental y pierde sutilezas de todo tipo (el sonajero, el ojo de cristal, entre muchos otros).
Es más, todo este carácter documental puede responder al propio filme que Almodóvar produjo llamado "El silencio de Otros" sobre el tema forense del reconocimiento de estas tumbas sin nombre, que a la postre termina siendo –aunque sin los toques ficcionales– mejor (también se puede ver en Netflix).
Por estas características, una nueva obra después de una tan excelente y premiada (Banderas obtuvo el premio al mejor actor en el festival de Cannes nada menos), era una empresa muy difícil de superar.
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Pese a todo ello, Almodóvar y su productora "El Deseo" que comanda su hermano Agustín, tienen un nuevo proyecto, el primer filme en idioma inglés y que protagonizará Cate Blanchett. Y de la unión con Netflix ha sucedido un importante acontecimiento, toda su filmografía ya se encuentra disponible hace pocos días en su catálogo.
Con 73 años Pedro Almodóvar no para de filmar. Es, de alguna manera, una buena forma de seguir viviendo y continuar soñando.
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