Los episodios de diarrea suelen presentar en los pacientes pérdidas considerables de líquidos que conlleva a la deshidratación, así como la pérdida de zinc por la frecuencia de las evacuaciones.
Si no se toman las medidas adecuadas en el manejo de la enfermedad, la situación puede tornarse complicada. "La rehidratación es fundamental en el manejo adecuado de la enfermedad, así como la ingesta de zinc porque con las evacuaciones se pierde mucho este nutriente y si a esto se le añade que ya el paciente tiene una deficiencia del mismo, el caso puede agravarse. Se ha demostrado que el zinc tiene un efecto protector que puede durar por varios meses", indicó el galeno. Una dieta balanceada y saludable ayuda también a la pronta recuperación del cuadro infeccioso. Algunos casos de episodios de diarrea van acompañados de dolor de cabeza, en este sentido lo recomendable por el Dr. Batista es administrar acetaminofén en la cantidad sugerida por el médico. Anota además que no es recomendable la administración de medicamentos antidiarreicos y antieméticos (contra vómitos). De darse episodios de este último síntoma, se deberá suspender la ingesta de líquidos por 10 minutos y luego reiniciar con volúmenes pequeños hasta que se logre su tolerancia.

Los probióticos ejercen una función esencial al ser considerados como tratamiento eficaz.
Control preventivo durante todo el año
Consumir únicamente agua potable, inyectarse contra el rotavirus que ya forma parte del cuadro vacunal del país, un correcto y frecuente lavado de manos, ingerencia de alimentos saludables y seguros, disposición de deshechos sólidos (basura), eliminación adecuada de excretas, etc.
La lactancia disminuye la incidencia de enfermedad diarreica. La recomendación es que la lactancia materna debe ser exclusiva los primeros 6 meses de vida, y luego continuada con una alimentación complementaria saludable y balanceada hasta dos años.