D eseo compartir con ustedes algunas reflexiones acerca de la Navidad, la vida, Dios, el yo y los demás.
Son pensamientos que están acurrucados en mi mente y quieren salir presurosos.

Navidad es un buen momento para tener presente que todos tenemos una misión en la vida. Descubrirla y asumir ese compromiso es importante, urgente y necesario.
Extraigo de la fábrica de ideas personal las siguientes ideas que espero los pongan a meditar y los motiven a seguir creciendo integralmente.
1.- Es prioritario doblar rodillas para agradecerle a Dios las bendiciones cotidianas: la vida, la familia, la salud, el empleo, los amigos, la naturaleza, los talentos, las oportunidades, las pruebas, cada día...
2.- Es hora de aligerar el equipaje y eliminar las dudas, miedos, celos, envidia, inseguridad, preocupaciones, resentimiento, egoísmo, tensión, depresión y todo aquello que envenena (y te envenena), daña, ancla, divide.
3.- Recordemos que Jesús fue humilde y por eso es y sigue siendo grande. ¿Por qué no tratar de imitarlo y dejar la vanidad y soberbia a un lado?
4.- Ojalá comprendamos que para ser mejores es necesario reconocer nuestras fallas e imperfecciones, abrir los ojos del entendimiento y aceptar que somos imperfectos y estamos en constante proceso de crecimiento y aprendizaje.
5.- Aceptar a los demás tal como son es el camino más corto para que nos acepten y podamos aprender unos de los otros, porque cada uno es distinto, especial y así como tiene virtudes tiene insuficiencias.
6.- Reconciliarnos con la vida es urgente. Nos permitirá cantar, más tarde o más temprano, un himno de optimismo, hermandad, justicia, tolerancia y amor incondicional.
7.- Compartir es una ancha y segura avenida que conduce a un estado de paz y alegría indescriptibles.
8.- Prestar servicio a Dios y al prójimo derribará barreras invisibles.
9.- Sembrar esperanzas es una acción que está al alcance de nuestra mano y depende tan solo de nuestra voluntad.
10.-Hacer amigos es una grata tarea y toda ocasión es buena para extenderle al otro la mano, escucharlo, darle una palmada, regalarle una sonrisa, prestarle atención, motivarlo, valorarlo y hacerle sentir que cuenta, que nos importa.
11.- Perdonar es un desafío y deber, para poder esperar ser perdonados.
12- Tender puentes es factible si somos auténticos y aceptamos a los demás como son, sin pretender que sean como nosotros.
14- Emprender un viaje de autodescubrimiento es impostergable y nos llenará de satisfacción.
En conclusión, Navidad es buena época para comenzar a escribir otros capítulos donde tengan más cabida nuestros congéneres, para revisar lo andado, estrechar lazos con Dios y Jesús, buscar el balance, decidirnos a hacer cambios favorables para todos y tomar el control de nuestras vidas, pensamientos, sentimientos y acciones.