La actriz de 45 años, Salma Hayek, conocida ahora por sus curvas, admitió que cuando era joven estaba “muy asustada” porque sus senos no se le desarrollaron tan rápido como a sus compañeras de clase, y le rezaba a Dios para que los aumentara.
“Era la más pequeña de clase, todas las chicas estaban empezando a tener bubis y yo no tenía nada”, dijo.