La bichectomía no es un procedimiento nuevo ni "inherentemente negativo", se realiza para aportar armonía facial y con resultados satisfactorios, pero están surgiendo problemas porque se está realizando por moda y no por indicación médica.
Este procedimiento consiste en la resección parcial de las bolas de Bichat, estructuras de grasa profunda ubicadas en las mejillas, y es un "tratamiento válido, siempre y cuando esté bien indicado".
Esta opción se realiza en pacientes cuidadosamente seleccionados. Generalmente, se recomienda en jóvenes con rostros redondeados, buena calidad de piel y sin flacidez.
"El problema surge cuando se realiza por moda y no por indicación médica, respondiendo a tendencias virales más que a criterios clínicos", destacó el Dr. Eduardo Cardona (@drcardonaedu).
Cardona explicó que en estos casos las consecuencias no siempre son inmediatas, sin embargo, sí progresivas. Entre las principales complicaciones asociadas a una mala indicación o una resección excesiva se encuentran: hundimiento prematuro del tercio medio del rostro, apariencia envejecida o demacrada con el paso de los años, asimetrías faciales, lesión del nervio bucal, daño del conducto de Stensen (glándula parótida) y pérdida de soporte facial irreversible.
En este sentido, Cardona advirtió que "la grasa bucal cumple una función estructural y protectora, especialmente a largo plazo, y su eliminación indiscriminada puede acelerar los signos de envejecimiento facial".
Un buen resultado estético no sigue modas, sino indicaciones médicas, la cual avanza hacia un enfoque más conservador y personalizado, donde se prioriza la preservación de volumen y calidad de la piel, por encima de la resección permanente de tejidos.