La selección brasileña ganó ayer por 88-82 a España en uno de los partidos más extraños de los últimos años, porque no quiso guerra durante 37 minutos pero acabó ganando tras un final esperpéntico en el que la selección española desapareció.
El partido de la sospecha pareció despejarse rápidamente porque España no quiso entrar en la guerra y se vio mal frente al equipo suramericano.