El francés Renaud Lavillenie refrendó con el título y un nuevo récord olímpico (5,97) su condición de número uno mundial de la pértiga en una final que, como en los recientes Europeos de Helsinki, le dejó a solas con dos alemanes para jugarse el orden en el podio.
La marca batió por un centímetro el récord olímpico del 2008.