¡Hasta el próximo año, libros!

Ernesto Endara (Escritor) / Escritor

“Más libros, más libres” Tierno Galván

Fuimos a la Feria del Libro. ¿Quién no? Desde temprano supe que sería un lindo día. Mili se despertó con ánimos y me los endosó. Vamos, mujer querida, los libros nos esperan. Nos encontramos con Kyra y desayunamos juntos en Don Blas: bistec de hígado encebollado con hojaldre y empanada para mí; huevos a la ranchera con pan de flauta para mi hija, y huevos fritos con tocino y tortillas para Mili. El café me puso crocantes y burbujeantes las neuronas. Cogimos rumbo a ATLAPA, la calle cincuenta fácil. ¡Bendito tráfico dominguero! ¡Estacionamiento lleno! Pero soy optimista. En la recta de la entrada voy despacio, dejo tres cuerpos con el carro que me antecede. En la mera puerta, una camioneta me hace guiños: «voy saliendo». ¡Salvados!

Recorremos los primeros tramos de la Feria saludando a tutiplén. Los lectores somos una hermandad. Y venden libros los panameños: Claudio de Castro, la campeona Rose Marie Tapia, Lil, Porgy Press, Angelorum (parecido a Eduardo Verdurmen); también los extranjeros. Pero ¿qué digo? Acaso el Iconoclasta Paco Moreno no es panameño como yo. Y Serrano Elías que vacila como buen paciero.

Cargo con Fante, Coetzee, Auster y Raymond Carver. Ya veré como los meto en el estudio.

Y subimos. Qué vestíbulo tan amplio, elegante y limpio. Todos los salones están llenos. Esperamos nuestra hora. El israelita se demora y nos roba quince minutos. Entramos. Me sorprende la cantidad de gente. Creí que no vendría casi nadie. Estos dos muchachos que alternan conmigo se la saben. El poeta Javier Medina, alto y guitarrero, nos explica cómo nacieron sus poemas. Son criaturas cantineras. En una mesa, frente a una cerveza –dice– fueron capturados y metidos en una libreta. Así es la cosa. Los acogió, les dio hogar en la computadora y los vistió de limpio, y ¡Zas! al Miró... y ganaron. Me acordé que yo también escribí unos poemas en la cantina “Con la brusca en el ojo”, tomando ron Mono Gordo y ¡Zas! los mandé al Miró y ¡Zas! no ganaron ni media micha vieja. ¡Diablos!

Roberto Quintero, barbudo y apuesto, exitoso teatrista que respira y palpita teatro, nos habla de “A por ellos”. Es un humorista fino este Roberto. Vieran ustedes con qué seriedad nos dijo que las monjitas de su obra planeaban asesinar al Papa, y subraya, no es que yo tenga mala voluntad al Santo Padre, sino que así eran esas monjitas revolucionarias.


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Fecha y hora de publicación

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Viernes 29 de mayo de 2026
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