Michael Phelps se paseaba por la Villa Olímpica cuando avistó ayer a tres atletas rusas, todas ellas más altas que el nadador que mide 1,93 metros (6,4 pies).
``Y yo que creía en un tipo alto'', dijo el multicampeón estadounidense.
Preparándose para los que insiste serán sus últimos Juegos Olímpicos, Phelps luce más relajado en el preámbulo a Londres, a diferencia de lo que hizo previamente en Atenas y Beijing, donde estaba concentrado al máximo en el empeño de conseguir gestas olímpicas.
“Este es el fin”, dijo Phelps el ayer , sentado junto a su entrenador Bob Bowman