Un grupo conformado por madres y líderes comunitarios prepara diariamente alimentos que reparten a niños de escasos recursos en un comedor comunitario del populoso sector del oeste de Caracas, en un programa que adelanta la iniciativa Caracas Mi Convive y que se reproduce en 60 espacios en toda Venezuela.
Al comedor del sector llamado Carapita, ubicado en una pequeña vivienda, asisten unos 90 niños de lunes a viernes y ahí reciben un almuerzo que ayuda a atenuar la severa crisis económica que golpea a sus familias e impide a muchos hacer tres comidas diarias. La casa donde funciona el comedor pertenece a Doris Salazar, una obrera de 57 años, que dijo que la prioridad es atender a los niños "más necesitados y a los que sus papás el dinero no les alcanza para nada".VEA TAMBIÉN California: Rebajan a casi 1.000 el número de desaparecidos por incendios
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El programa da herramientas a líderes comunitarios con los que buscan "derrotar el escepticismo y promover la participación (de las comunidades)", sostiene Patiño y asegura que no existe "ningún tipo de discriminación, ni por razones religiosas, por razones étnicas, ni mucho menos por razones político partidistas". Doris Salazar recibe a Patiño en su casa como a uno más de sus hijos pues asegura que con su llegada "abrió los ojos" luego de haber sido partidaria de la llamada revolución bolivariana, y empezara, junto a una de sus hijas, a batallar contra el hambre de los niños de su comunidad en 2016. "Me siento muy satisfecha porque los niños me ven en la calle y me abrazan, me dan besos. Eso para mi es una alegría porque a mi siempre me ha gustado trabajar con niños, me siento demasiado orgullosa y muy feliz", dice Salazar. Según datos publicados a mediados de este año por la ONG Caritas de Venezuela, el 56% de los niños sufrió el pasado año de "déficit nutricional", por el insuficiente consumo de alimentos para su normal desarrollo. Según la Encuesta sobre Condiciones de Vida (Encovi) que realizan anualmente las principales universidades del país, más de la mitad de los venezolanos, por encima del 61%, pasó a vivir en la pobreza extrema en 2017 y perdió más de 10 kilos de peso. Venezuela, el país con las mayores reservas probadas de crudo en el mundo, sufre una crisis económica que se traduce en escasez de alimentos básicos y medicinas e hiperinflación, un fenómeno que dificulta aún más la obtención de alimentos. El Gobierno venezolano achaca la crisis a una supuesta guerra económica por parte de Estados Unidos y niega que el país atraviese una crisis humanitaria."Me siento muy satisfecha porque los niños me ven en la calle y me abrazan, me dan besos. Eso para mi es una alegría porque a mi siempre me ha gustado trabajar con niños, me siento demasiado orgullosa y muy feliz", dice Salazar.