El secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, calificó como "inaceptable" la cantidad de muertos y el uso de la fuerza en la crisis de Nicaragua, y afirmó que es responsabilidad del Estado proteger a los ciudadanos.
"Es una responsabilidad primaria de los
Estados la protección de sus ciudadanos.
El número de muertos es totalmente inaceptable. Hay una cosa evidente, el número de muertes es chocante y hay un uso letal de la fuerza por parte de entidades
ligadas al Estado que no es aceptable", afirmó
Guterres durante una visita oficial a Costa Rica.
El secretario general de la
ONU dio estas declaraciones en una conferencia de prensa posterior a una reunión con el presidente costarricense, Carlos Alvarado, cita en la que el tema de Nicaragua fue abordado.
"Es absolutamente esencial que cese inmediatamente la violencia, que se revitalice el
diálogo político, porque solo una solución política es aceptable.
La violencia no permitirá solucionar", expresó
Guterres.
El secretario general aseguró que los buenos oficios de la
ONU están a disposición para trabajar en una solución pacífica al conflicto que desde hace tres meses sufre Nicaragua por las protestas contra el Gobierno de
Daniel Ortega, y que ha dejado más de
350 muertos, de acuerdo a cifras de organismo humanitarios de
Nicaragua, la mayoría manifestantes.
Guterres manifestó que la
ONU puede ayudar a propiciar el diálogo, pero subrayó que la región también debe tomar
liderazgo y contribuir.
Por su parte, el presidente de
Costa Rica, Carlos Alvarado afirmó que "lo que sucede en Nicaragua demanda una reacción de la
Organización de las Naciones Unidas para detener la ola de violencia generalizada".
Agregó que desapariciones, las
detenciones arbitrarias, la intimidación contra manifestantes, medios de comunicación, estudiantes, defensores de derechos y miembros de la iglesia católica son actos inadmisibles que deben terminarse cuanto antes.
Alvarado resaltó que la
situación nicaragüense es un asunto prioritario para
Costa Rica, por el impacto directo en aspectos migratorios, sociales y económicos que le puede ocasionar al ser un país vecino.
El presidente costarricense
condenó la violencia y afirmó que la solución a la crisis debe ser trabajada por medio del multilateralismo.
Nicaragua atraviesa la crisis sociopolítica más sangrienta desde la década de 1980, con
Ortega también como presidente.
Las protestas contra
Ortega se iniciaron el 18 de abril pasado, por unas fallidas reformas a la seguridad social y se convirtieron en un reclamo que pide la renuncia del mandatario, después de once años consecutivos en el poder, con acusaciones de abuso y corrupción en su contra.
El presidente costarricense, Carlos Alvarado condenó la violencia y afirmó que la solución a la crisis debe ser trabajada por medio del multilateralismo.