En las entrañas de las montañas, donde no es fácil acceder, decenas de perros sufren de hambre, abandono y maltrato.
Rescatar canes no es una tarea sencilla. Inclusive en las zonas más urbanizadas hay complicaciones, pero en las áreas rurales esos obstáculos se duplican.

Juliette Chang, responsable del Hogar Temporal July, destaca que los caminos para llegar a estas zonas tornan más complicadas las labores de ayuda.
"Los caminos de acceso a estos perros son peligrosos y distantes. Trasladar a un perro que necesite atención veterinaria urgente sería casi imposible y llevarles comida requiere que vaya personalmente", dijo Chang a Panamá América, mientras lamenta la falta de docencia y tenencia responsable de mascotas que sigue imperando.


Chang desarrolló días atrás, junto a los voluntarios de 4low Veraguas, jornadas de apoyo a estos perros en Cabismales, Bubi y Calidonia, comunidades de difícil acceso de Soná.
Allí la cantidad de perros en desnutrición y reproduciéndose sin control está a la orden del día.
"Se esterilizaron 60 perras. Muchos perros han sido abandonados en estas áreas de difícil acceso y los lugareños se encargan de ellos, aunque no tienen los medios para alimentarlos", agregó la rescatista.

Chang conoció la situación de los canes de estas zonas tras la misión Pixvae, que realizó meses atrás. Además de llevarles alimento a los perros, también se recogió ropa y comida seca para los moradores.
"Me gusta llevar estas jornadas a áreas de difícil acceso donde la ayuda es casi nula", precisó.
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