En media de las tensas negociaciones, estancadas por la rigidez tanto de la Autoridad del Canala de Panama, como del Grupo Unidos por el Canal, el Gobierno de España le reclamó a Sacyr, que encabeza el consorcio, "actuar con responsabilidad" para que no afecte la imagen de las demás inversiones españolas en el país. Además, desde la constructora española buscan apoyo para continuar al frente de las obras y el consorcio pero sin sus pares italianos de Impregilo (poseedores del 48 por ciento del GUPC).
El Diario el Mundo de España citó fuentes gubernamentales que aseguran que "la ministra de Fomento, Ana Pastor, ha trasladado al presidente de la constructora, Manuel Manrique, la preocupación del Ejecutivo para que no quede más dañada aún la imagen de las empresas españolas en Panamá".
"Sacyr debe actuar con responsabilidad. Panamá es un país estratégico para nosotros con muchos proyectos importantes", aseguraron las fuentes consultadas por el periódico español. En ese sentido, agregó que "el Gobierno no quiere que la constructora española se sitúe en posiciones de máximos". De acuerdo a la fuente consultada por El Mundo, España "se juega mucho " y sostuvo que "Sacyr tiene que ser consciente de que en muchos países iberoamericanos, las empresas locales temen la fuerza de las españolas y aprovecharán cualquier imagen negativa para pasar factura e intentar apartarlas de futuros contratos".
Por otra parte, informaron que Sacyr continúan con su intención de correr a sus pares italianos de Impregilo si estos no ceden en su postura. "Manrique también ha pedido apoyo a la empresa belga Jan de Nul para continuar sin la italiana Impregilo, si ésta persistiera en una actitud más dura frente a la ACP que el resto de socios", indicó el rotativo ibérico