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Leyendo la Biblia: el Eclesiastés


Rosendo Torres (opinion@epasa.com) / PANAMA AMERICA

Terminando, gracias a Dios, el mes de septiembre, al que se la ha dado el nombre del Mes de la Biblia. Cuando todos los meses deben llamarse mes de la biblia, hago memoria de un libro que conviene siempre recordar, el Eclesiastés, también conocido como Qohélet.

“Uno es lo que consume”. Comparando el cerebro con un molino nos figuramos que si le echan grano morado, la harina será morada, si le echas grano amarillo, el producto será amarillo, y si el grano será blanco, así será la harina, blanca.

Asimismo, si le echas o consumes literatura filosófica, hablarás de reflexiones, y de cosas serias, y en vez de lamentarse por el problema de la basura, echándole la culpa al Departamento de Aseo, echamos la culpa a nosotros mismos que no pagamos por la recolección y queremos seguir acumulando basura para que venga a recogerla, cuando en estos momentos lo que impondría sería una cruzada colectiva de todos de ir a recoger voluntariamente la basura ya regada y comenzar de cero, si consumes frivolidad que es lo más frecuente, todas tus conversaciones serán de temas frívolos y tu chistología será de pornografía, o de temas lúbricos pero si le echas al cerebro la palabra de Dios, entonces verás, pensarás y hablarás de las cosas de otra manera.

SI LE ECHAS O CONSUMES LITERATURA FILOSÓFICA, HABLARÁS DE REFLEXIONES...

Hoy me invito a meditar no todo el libro sino el primer capítulo del Qohélet en donde se siembra la semilla de la crítica. Tanto el libro de Job como el Qohélet son los exponentes máximos de la crítica anterior de la sabiduría humana.

Por eso una aprecia la actitud científica que aunque sabe mucho, reconoce sus limitaciones. Si hablas de medicinas, no todas son infalibles, y así de otros remedios ni a todos les sirven, ni a todos curan.

“Ilusión de ilusiones, todo es ilusión o vanidad de vanidades todo es vanidad”. “Qué provecho saca el hombre de todos sus esfuerzos que realiza bajo el sol?”. Por supuesto respondemos simplemente que algún provecho se saca, pero eso será pan para hoy , hambre para mañana. No hay peor sensación que la frustración. Cuando tu esperabas que tu líder intelectual te iluminara, te enteras que está impaciente porque no hay helado con la comida. Ilusión de ilusiones y todo es ilusión.

Les recuerdo que la Biblia no es un libro. Es una colección de 73 libros escritos a través de distintos siglos que incluyen historia de reyes , profecías, y poesía, cartas de animación a comunidades que luchan en su Nueva Fe y acciones de los creyentes y de su predicación y de la pasión de Jesús. En la Biblia Dios nos enseña las verdades que debemos saber a favor de nuestra salvación. Para el católico leerla a diario es parte de su oración.

Sacerdote jesuita.

Edición Impresa

Martes 18 de agosto de 2026