Los comerciantes en Bocas del Toro expresaron que la canasta básica y la inseguridad aumentan con los cierres de calles de los indígenas por el tema de Barro Blanco.
“Cada vez que un distribuidor queda atrapado en un cierre de calle, en el próximo viaje pondrá precios que le compensen la pérdida anterior”, esa es una regla comercial porque nadie vende para perder, dijo Ari Pimentel, propietario de un supermercado en Changuinola.
Hizo referencia al tema en la conferencia de prensa realizada a las diez de la mañana de este lunes en un local comercial del lugar mencionado y por medio de la cual, quisieron manifestar su disconformidad por los cierres de calle que realiza un grupo de indígenas opuestos al proyecto Barro Blanco en la provincia de Chiriquí.
Agregó que cada vez que se cierra la calle, se rompe la cadena de comercialización lo que significa perdidas sustanciales y al final, es el cliente el que paga.
Por su parte, Luz Peña, propietaria de un restaurante, preguntó que dónde están sus derechos humanos de los que hablan tanto el Gobierno y los manifestantes, “también somos humanos y estamos sufriendo y es tiempo que el Gobierno vele por los derechos de todos por igual y no solo de un sector”.