El llanto desgarrador de niños, hombres y mujeres, opacó el cantar de las aves y el sonido del mar, en lo alto de un cerro donde está situado el cementerio de Punta Alegre, en la Comarca Ngäbe-Buglé, le daban cristiana sepultura a los cuerpos de Eliseo Tomas padre y Eliseo Tomas hijo.
Aproximadamente a la 1:30 p.m., llegó el momento más difícil, despedir a dos seres queridos que nunca más verían, la madre, el padre, las hermanas y hermanos, primos, sobrinos, vecinos y conocidos estaban inconsolables y se iban hasta el suelo llorando, gritando y hasta cánticos y rezos en el idioma Ngäbe-Buglé se escucharon, a nadie le dio pena que lo vieran llorar, las mujeres usaban la tela blanca que llevaban sobre sus cabezas como símbolo de duelo, los hombres con sus gorras, suéter o sencillamente las manos, limpiaban las lágrimas mientras enterraban los pies en el lodo para evitar caer a la tumba.
Situaciones similares se vivieron este doloroso miércoles, en las comunidades de Cayo de Agua, Bahía Azul y Cayo Paloma de donde eran oriundos las 11 víctimas del accidente ocurrido la tarde del domingo en Antón, provincia de Coclé, cuando se dirigían a una finca a cosechar sandías, 19 murieron.
El pasado martes llegaron cinco cadáveres, uno fue trasladado a la morgue del hospital Raúl Dávila de Changuinola, para ser sepultado este jueves, él era oriundo de la comunidad de Las Tablas, área fronteriza con Costa Rica.