El hallazgo de un cadáver semienterrado en medio de la finca Los Guayacanes, próximo al río Palo Blanco en el distrito de Barú, provincia de Chiriquí, el 17 de marzo de este año fue confirmado a través de pruebas de ADN, que se trataba de Javier Enrique Montenegro Cáceres, de 37 años de edad, quien se encontraba desaparecido.
Familiares del joven retiraron sus restos, la tarde de este martes de la morgue judicial en David, donde pidieron justicia y que se dé con los responsables del hecho, toda vez que la angustia que vivieron fue muy grande.
“Por lo menos la angustia acabo, fueron largos meses por saber si era el o no. Si estaba muerto o vivo, ahora nos queda darle un lugar donde descansar. Mientras las autoridades hacen su trabajo, solo pedimos que se dé con los responsables de este hecho, no puede quedar así la muerte de mi hijo”, explicó Santiago Montenegro.
El cuerpo del hoy occiso fue hallado en una fosa común, semienterrado, en estado de putrefacción donde apenas se observaban unos dedos que sobresalían y se permanecía en los alrededores una gran cantidad de cal y una soga, lo que se presume fue arrojado al cuerpo para evitar que se diera con el mismo ante los malos olores que emanaba el cuerpo.