‘Bullying’ Mal que crece ante el código del silencio

Antonio Pérez M. (antonio.perez@epasa.com) / -
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Opinión

  • Mariem Chamorro - Psicóloga clínica

¿Cómo se identifica el rostro del ‘bullying’? En la actualidad se habla cada vez más sobre esta manifestación de violencia en las escuelas, pero no es un tema de nuestra época, ya que ha existido siempre.

  • Durante los años 70, el noruego Dan Olweus le da el nombre de “bullying”, traducido al español como acoso, hostigamiento o violencia escolar. Según Olweus (2002), una persona es víctima de “bullying” cuando está expuesta repetidamente y por un periodo de tiempo a acciones negativas por parte de una o más personas y él o ella tienen dificultades para defenderse. Por lo tanto, un evento aislado de agresión entre compañeros no puede ser catalogado como “bullying”, ya que se deben cumplir los tres criterios de diagnósticos y que aparezca una o más de las conductas de hostigamiento. Entre ellas se pueden destacar: Que la conducta se dé repetidamente, de forma tal que el niño o niña siempre espere recibirla y que la duración del hostigamiento se dé en un periodo prolongando de tiempo.
  • Durante este tiempo se instala en la mente del niño o niña la indefensión, o sea que siente que nadie lo puede defender y que por hacerlo, fallan.
  • Son muchas las conductas de hostigamiento y se pueden presentar de diferentes formas, pero como clasificación general se habla de cinco tipos de “bullying” (vea infografía). A largo plazo, la víctima puede llegar a sufrir de trastornos de ansiedad, depresión, problemas de alimentación, de sueño y en algunos casos puede llegar hasta la muerte; es importante hablar de este tema, tanto en los hogares como en las escuelas. Cada uno de nosotros podemos ayudar a practicar el respeto, la tolerancia, enseñando a nuestros niños a no permitir las agresiones hacia ellos, ni hacia los demás. La prevención del “bullying” es responsabilidad de todos.

 

El , una expresión anglosajona que en español se interpreta como la intimidación a través del acoso y la agresión física dentro de las escuelas, no es un tema nuevo en Panamá, pero silenciosamente se ha convertido en un enemigo peligroso para los menores que son afectados.

Un documento publicado por la Defensoría del Pueblo sobre el hace eco de estudios realizados por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en la región, y establece que el 50% de los suicidios en adolescentes guardan relación con este problema. El mismo informe indica que el 65% de los estudiantes han confesado haber sido víctimas de acoso escolar.

Sin embargo, en Panamá ninguna institución ha levantado una estadística al respecto, pero los indicadores relacionados a informes realizados fuera y dentro del país demuestran que estamos ante un problema social que podría salirse de control si no es identificado a tiempo.

 

Alejandra Navarro, oficial de operaciones de la Defensoría del Pueblo, considera que los estudios cualitativos muestran que las consecuencias del o acoso escolar se reflejan con altos grados de violencia en los colegios del país.

En nuestro país, la psicóloga clínica Mariem Chamorro, de la Fundación Relaciones Sanas, elaboró un estudio local sobre la problemática y reveló que el 90% de las agresiones de esta manifestación de violencia escolar se dan de manera psicológica, mientras que el 10% se manifiesta con agresiones físicas.

La especialista habla sobre varios tipos de acoso escolar, que de no ser atendidos a tiempo, pueden generar consecuencias fatales, como casos de homicidas en serie o suicidas.

 

El rostro del ‘bullying’

Con tan solo 10 años de edad, Lucía (nombre ficticio) intentó suicidarse; agobiada por las manifestaciones en serie de acosos y de agresiones psicológicas dentro y fuera de la escuela, comenzó a provocarse heridas en los brazos y muñecas con el ánimo de cortarse las venas. Esto fueron claros indicios en la casa de Lucía de que algo malo le sucedía a la niña, pero antes estuvo por meses presa del hostigamiento.

En el caso de Lucía, todo empezó cuando junto a su familia decidió mudarse a Panamá para emprender una nueva vida. La niña tenía la ilusión de ir a otra escuela y, por supuesto, conocer nuevos amigos en su salón de clases.

 

Esperaba con ansias ser integrada al grupo, pero lo que recibió fue el rechazo de los niños.

A la hora del recreo no la aceptaban en el grupo, es más, cada vez que se referían a ella era para burlarse de su acento y hasta le pusieron un apodo para no llamarla por su nombre.

Aunque no se mostraban marcas de golpes u otras heridas, Lucía sentía mucho dolor, ya no quería ir a la escuela. Este sentir y el hecho de no atreverse a contarles a sus padres lo que sucedía la llevaron a acumular todos estos problemas emocionales.

La situación se complicó cuando las manifestaciones de intimidación se trasladaron a las redes sociales. “A través del Facebook, la insultaban con frases ofensivas sobre la familia y su nacionalidad, hacían burlas con fotos suyas”, comentó la orientadora a la que le tocó atender este caso hasta darle un final feliz para todos (agresores y agredidos).

Por fortuna, la situación de Lucía no llegó a consecuencias mayores, la orientadora de su colegio, una joven profesional de 22 años de edad que durante su época de estudiante fue también víctima de este fenómeno de violencia, actuó a tiempo y logró llevar el caso a la dirección del plantel, se citaron a los padres de la niña y de los agresores para poner punto final a la escalada de abusos.

En ese sentido, Beatriz Pimentel, sargento de la Policía Nacional que pertenece a la Unidad Especializada de Niñez y Adolescencia, manifestó que en cada una de sus charlas de prevención explica que la denuncia contra el llega a salvar vidas.

Por eso revela a los estudiantes las imágenes de las consecuencias provocadas por este negativo fenómeno. Uno de ellos ocurrió recientemente en el Colegio Arnulfo Garay de la provincia de Colón, en donde una joven de 17 años resultó con heridas de arma blanca en el cuerpo, luego de que se intentara defender cansada del acoso al que se encontraba en la escuela.

En esta ocasión tuvo que intervenir la jurisdicción de menores; a pesar de que se hablaba de un grupo de agresores, solo dos permanecen detenidos: la estudiante que cometió la agresión y un alumno que aparentemente entregó el arma para que se diera el hecho.

Ambos (el chico y la chica) permanecen detenidos al formulárseles cargos por intento de homicidio.

Pimentel, aunque no le gusta hablar de estadísticas, para no alarmar a la población, reconoce que se está ante un problema que va en aumento.

La sargento también relata que en un colegio público de la capital una niña de 13 años recibió una cortada grave en el rostro, producto de una manifestación prolongada de intimidaciones, cuando quiso poner punto final a esta situación, por su propia cuenta.

Para la psicóloga Chamorro, estos eventos se desencadenan al momento en que el joven trata de buscar ayuda en sus padres o en algún maestro y siente que no es escuchado. “Ante este estado de indefensión, los jóvenes prefieren autoagredirse o por sus propios medios tratar de defenderse”, destacó.

¿Cuándo se puede decir que hay o simples diferencias entre niños? La respuesta es clara, dice Chamorro, no todos los hechos de agresión en las escuelas se pueden considerar como . Para la especialista, quien realizó una investigación sobre el tema en su tesis de grado de maestría, señaló que para considerarse debe haber una situación prolongada de insultos y agresiones.

Por esta razón, la sargento Pimentel considera que se trata de una situación que puede ser prevenida si quienes están alrededor de ella se deciden a denunciarlo y no verlo como algo normal. Considera que el hecho de citar a los padres de familia en el momento en que se dan las primeras manifestaciones de hostigamiento ayuda a que el problema no crezca.

Para tratar las denuncias por en el Ministerio de Educación hay un programa denominado Gabinetes Psicopedagógicos.

Luz María Córdoba, directora nacional de este programa, explica que el año pasado se instalaron 100 gabinetes en las escuelas y espera que este año se aumente a 200. Detalla que cada gabinete está conformado por trabajadoras sociales, psicólogos y maestros de educación especial que se encargan de atender esta y otras problemáticas de violencia escolar.


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Fecha y hora de publicación

Edición Impresa

Viernes 31 de julio de 2026

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