En los bosques húmedos tropicales de Panamá, una pequeña rana saltaba entre las sombras de la noche guardando consigo un secreto.
Se trata de la Pristimantis gaigei, una ranita de lluvia que los científicos creían que no tenía toxinas en su piel y que como parte de su estrategia de defensa utilizaba el mimetismo batesiano.

Sin embargo, esta teoría dio un giro importante luego de que un grupo de investigadores de la Universidad Autónoma de Chiriquí (Unachi) realizara un estudio con este anfibio, que arrojó nuevos hallazgos.
Abel Batista, Karol Gutiérrez y Roger Morales encabezaron esta investigación en la P. gaigei. Los expertos bautizaron su trabajo como: "Descubrimiento de alcaloides en la piel de la rana Pristimantis Gaigei, indicios de mimetismo mülleriano en dos poblaciones de Panamá". Los resultados indican entonces que, además de tener toxinas en su anatomía, su mimetismo no es batesiano, como se describe en algunos libros.

¿En qué consisten estos conceptos? Con el mimetismo batesiano la rana adopta una coloración llamativa tomando como modelo una rana venenosa, en este caso la Phyllobates lugubris, para hacerles creer a sus depredadores que también es peligrosa, cuando no es así.
Con el mülleriano, en tanto, ambas especies son peligrosas y su modelo de defensa es químico, el cual contrarresta a microorganismos con moléculas bioactivas y a potenciales depredadores, debido a que por las toxinas su piel puede tomar un sabor desagradable e incluso ser letal.
Batista, biólogo y miembro del Sistema Nacional de Investigación, destacó que la P. gaigei es una especie nocturna y rara, que poco se observa. A ellos les llamó la atención las características físicas que comparte con otra rana, la cual tiene un comportamiento opuesto.
"Es negra y tiene unas franjas llamativas. El patrón es interesante, porque en Panamá también encontramos otra rana con colores similares, pero diurna y venenosa. Según las teorías se dice que esta nocturna es un modelo de esa rana venenosa. Siempre se mantuvo la teoría de que las gaigei no eran venenosas o no tenían alcaloides o toxinas en su piel. Nos llamó la atención la relación entre estas ranas", precisó Batista.
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Karol Elizabeth Lara
El Cuadro Azul
<p>Soy Karol Elizabeth Lara. En el (2014), me gradué de <strong>Licenciada en Periodismo</strong>, pero desde hace seis transito por este fantástico camino. Me fascinan los deportes, la letras y el campo. Tengo 26 años, nací en <strong>Penonomé</strong>, provincia de Coclé, y estudié en la Facultad de Comunicación Social de la <strong>Universidad de Panamá</strong>. Antes pasé por las aulas de la escuela Churuquita Grande, el Instituto Carmen Conte Lombardo y el Ángel María Herrera. De la inspiración que me dio este último colegio, atesoro con orgullo una medalla Guillermo Andreve.</p>

