Apesar del peligro inminente de contagio del SAR-CoV-2, la ciudad de Panamá intenta mostrar algunos rasgos limitados de normalidad. El panorama, desde el punto de vista comercial, todavía luce desolador, pese a la apertura de dos bloques, sin embargo, hay personas que procuran hacer su vida, aunque cercados por las restricciones.
Todo en medio de un forcejeo entre los grupos que, por un lado, recomiendan el cierre de los bloques abiertos y la implantación de una cuarentena total por al menos 15 días, y los que, por otro, plantean la reapertura, por área, de nuevas actividades económicas.
