El parque de Haidian, en el noroeste de Pekín, reabrió a principios de este mes sus puertas con innovaciones que lo convierten, de la mano del gigante tecnológico chino Baidu, en el primer "parque inteligente" de recreo del mundo.
Tras diez meses de remodelación y una inversión conjunta entre Baidu y las autoridades locales de casi 30 millones de yuanes ($4.3 millones), el parque abrió el pasado día 1, y desde entonces más de 60,000 personas lo han visitado. Al entrar en el parque -muestra de la apuesta de China por la inteligencia artificial- sorprende ver cómo un pequeño autobús, más alto que largo, cruza sin pasajeros en su interior y a muy baja velocidad por delante de una marquesina donde esperan los visitantes.VEA TAMBIÉN Rusia bombardea posiciones terroristas cerca de Alepo tras el ataque químico
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Asimismo, Baidu muestra taquillas de paquetería -populares en las urbanizaciones pequinesas- que se abren con reconocimiento facial. La tecnológica no quiere organizar solo una exposición de sus avances y, de hecho, anunció recientemente que quiere construir "ciudades inteligentes". La responsable del proyecto de Haidian, Ding Ziyang, explicó a Efe que "lo ideal es aplicar las tecnologías de inteligencia artificial en más sitios para que verdaderamente beneficie a la gente", aunque reconoce que extenderlas a una ciudad entera es "algo más complicado". Otra duda es cómo Baidu y las autoridades locales van a usar los datos recopilados, y cómo se utilizarían en el caso de que finalmente la tecnología se extendiese al resto de la ciudad. "Baidu no va a usar estos datos, son principalmente para que los usuarios los vean", afirma Ding, que reconoce que "los datos también se comparten con el Gobierno, pero todavía no los han pedido". La representante de la compañía asegura que el sistema de cámaras en el que se basan estas tecnologías puede servir para "detener a delincuentes", aunque matiza que también para que "si se pierde un familiar con alzhéimer, por ejemplo, la familia pueda subir una foto a la base de datos y encontrarlo más fácilmente". Preguntada acerca de cómo se sentiría si estas cámaras la siguiesen por toda la ciudad, Zhu se muestra confiada: "China es un país muy seguro. En WeChat (el equivalente chino de WhatsApp) también pongo fotos de mis viajes. ¿Por qué debería preocuparme?". Una vez más, Robert piensa lo contrario: "No me sentiría seguro en absoluto. Creo que la ciudad tiene que votar sobre eso y la gente debería dar su opinión. Creo que hacerlo sería inmoral si perdemos nuestra privacidad sin haberlo consentido".Robert Wang, un joven chino de 14 años que explica que se esperaba algo más. "Será útil en el futuro pero por ahora es solo entretenimiento. Las tecnologías aún no han avanzado demasiado, es como un juego. Es un paso adelante pero tienen que seguir trabajando", indica.