Directoras son víctimas de amenazas debido a procesos contra docentes que abandonaron su puesto

Directores de distintos centros educativos del país son víctimas de situaciones de intimidación, agresión y amenazas  como consecuencia de los procesos administrativos que tramitan por abandono del puesto por parte de algunos docentes, informó este domingo el Ministerio de Educación.

Meduca recuerda que estas acciones son inaceptables dentro del sistema educativo, ya que atentan contra la institucionalidad, la convivencia escolar y el ejercicio legítimo de la autoridad administrativa.

De acuerdo con Meduca, la mayoría de los directivos afectados son mujeres, profesionales que ejercen cargos de liderazgo y responsabilidad, por lo que estas conductas constituyen una clara manifestación de violencia contra la mujer, expresada mediante agresiones, intimidaciones y presiones indebidas por el cumplimiento de sus funciones.

El ministerio aclara que los procesos por abandono no responden a represalias ni a decisiones arbitrarias contra los docentes, sino que derivan de la responsabilidad legal y administrativa que tienen los directivos de velar por el cumplimiento de la normativa vigente. 

"Ellos han cumplido sus deberes legales en estricto apego a las normas que derivan de sus funciones orientadas a garantizar la continuidad del servicio educativo y el derecho de los estudiantes a recibir clases", señaló.

El Meduca reitera que ninguna mujer debe ser agredida o amenazada por ejercer su rol profesional, y que toda forma de violencia, intimidación o coacción será rechazada y atendida por las instancias correspondientes.

"Hacemos un llamado al respeto, al uso de los canales institucionales y al fortalecimiento de una cultura de convivencia, legalidad y equidad, libre de violencia en todos los centros educativos del país", dijo Meduca.
 




Linares: 'Dirigencia magisterial debe entender que está para enseñar, no para hacer consignas ideológicas'

Los cambios al sistema educativo panameño, para el exviceministro de Educación, Adolfo Linares, deben empezar por la renovación de la dirigencia magisterial que, con el paso del tiempo, se ha contaminado política e ideológicamente, olvidando que su principal objetivo es luchar por el bienestar de los estudiantes, a quienes, en los últimos años, han utilizado como "peones" en busca de sus propios intereses.

Sostiene que, para acabar con este "secuestro", una de las disposiciones que debe incluir la nueva ley es la prohibición de huelgas en el sector.

"No puede haber huelga ni interrupción en el sector educativo; se puede hacer huelga de hambre o con panfletos, pero no se pueden cerrar escuelas", subrayó a Panamá América.

Linares sustentó su sugerencia en que el derecho a la educación de los alumnos está por encima de cualquier otro, una garantía que los educadores han vulnerado en los últimos 5 años con la pérdida de casi 500 días de clases que serán difíciles de recuperar, afectando el proceso de enseñanza-aprendizaje de las futuras generaciones.

Reiteró que las modificaciones a la normativa que proviene de la primera mitad del siglo pasado no pueden seguir esperando; por ello, es necesario que todos los actores estén dispuestos a llegar a consensos, dejando atrás pretensiones particulares para centrarse en quienes verdaderamente están perdiendo: los estudiantes.

"La dirigencia magisterial tiene que entender que es la primera que tiene que cambiar; ellos están para enseñar, no para hacer críticas ni para estar haciendo consignas ideológicas", afirmó.

Los docentes, a su juicio, deberían someterse anualmente a evaluaciones de productividad y capacidad que demuestren que su metodología va acorde a las necesidades del siglo XXI, eliminando por completo el sistema de capacitaciones al que están acostumbrados y que ha sido aprovechado por algunos para "llenar espacios con diplomas chimbos" sin que haya un resultado rentable para los estudiantes.

Este proceso les permitirá a las autoridades identificar las falencias de los educadores y tomar una decisión sobre su permanencia o no dentro de la institución.

"Todo docente que quiera enseñar en la educación pública tiene que pasar por un proceso de evaluación permanente. El que es bueno no se debe oponer a ser calificado", dijo.

El exfuncionario espera que los educadores, tras lo sucedido en medio de la discusión de reformas a la seguridad social, se sumen a los esfuerzos de mejorar el sistema educativo porque son una parte importante de esta estructura.

Indicó que se debe apostar también a que sean nuevamente respetados por los estudiantes, ya que algunos han perdido esta consideración por, precisamente, utilizarlos como "rehenes".

Otra modificación que debería incorporarse a la ley es la descentralización del sistema, facilitándole al Ministerio de Educación (Meduca) enfocarse en los planes de estudio para que se ajusten a las necesidades del mercado y realidad de las escuelas a nivel nacional, sin que ello implique mayor asignación presupuestaria, sino un cambio de raíz que, por ejemplo, garantice el aprendizaje del idioma inglés a los estudiantes.

Asimismo, propone que la construcción y equipamiento de centros educativos pase a las alcaldías y juntas comunales, que son quienes conocen con mayor rapidez y certeza las problemáticas de los ciudadanos.

El Meduca, en este caso, se desempeñaría como guía y no como administrador de la educación pública nacional.



80


años tiene la ley educativa panameña.

 

500


días de clases han perdido los estudiantes en los últimos cinco años debido a las huelgas docentes.